A diferencia de los lenguajes de programación tradicionales (como C#, Java o Pascal), un lenguaje de marcas no ejecuta lógica algorítmica por sí mismo, sino que define la estructura del documento. Sin embargo, permite combinar en su interior lenguajes de programación como PHP o JavaScript para aportar interactividad y dinamismo, tal como ocurre con HTML. PHP, por ejemplo, es un lenguaje de programación de código abierto y libre, utilizado para la generación de contenido dinámico en el lado del servidor, caracterizado por una curva de aprendizaje baja.
Las marcas dentro de un documento pueden representarse con distintos caracteres; por ejemplo, en TeX se utiliza la barra invertida (\) para iniciar una marca. No obstante, el formato más común y extendido es el uso de caracteres encerrados entre los signos menor que (<) y mayor que (>), como se muestra en los siguientes ejemplos:
- En XML (Extensible Markup Language):
<nombre>Litchi</nombre> - En HTML (HyperText Markup Language):
<h1>Hola Mundo</h1>
Evolución Histórica
El origen de los lenguajes de marcas se remonta al SGML (Standard Generalized Markup Language), un estándar considerado un metalenguaje porque permite definir otros lenguajes de marcado. SGML es descendiente directo del GML (Generalized Markup Language) desarrollado por IBM. En el año 1986, GML se transformó en SGML, dando origen a la norma ISO 8859.
A principios de la década de 1990, Tim Berners-Lee desarrolló el HTML para permitir la visualización de páginas web a través de navegadores. En los últimos años, con el crecimiento exponencial de internet, la navegación y el intercambio de información en la red se han vuelto cotidianos, y el uso de lenguajes de marcas en páginas web facilita que todo fluya con normalidad de manera transparente para el usuario final. Asimismo, muchos programas instalados de forma local utilizan lenguajes de marcas para tareas internas como almacenar información o guardar configuraciones.
Para visualizar e interpretar estos lenguajes de marcas (como XML, HTML o XHTML), se emplean navegadores web (browsers). Estas aplicaciones permiten interpretar el código y mostrar solo el contenido formateado al usuario, ocultando las etiquetas. Es fundamental recordar que un navegador no es equivalente a un buscador; hoy en día, los navegadores se utilizan para consultar correo, navegar, realizar búsquedas y acceder a interfaces de configuración como la de un router.
Navegadores más usados:
